Ha finalizado este viernes la competencia oficial por la Concha de Oro sin que haya una única gran favorita a adueñarse de un palmarés que se anunciará el sábado. San Sebastián 2003 nos ha brindado pocas malas películas, pero tampoco ninguna obra indiscutible. La nota media entre las 17 cintas a concurso oscila entre el aprobado y el notable. De las dos únicas películas realmente novedosas, inéditas, la española "Te doy mis ojos", de Icíar Bollain, y la franco-española "Crepúsculo rojo", de Edgardo Cozarinsky, sólo la primera tiene reales opciones, y muy probablemente estará entre las galardonadas, con mayores posibilidades en la interpretación de Laia Marull y Luis Tosar. Precisamente con otra producción nacional, "En la ciudad", de Cesc Gay, y con la alemana "Schussangst", de Dito Tsintsadze, ha terminado la competición.
El balance general de la presencia latina en el apartado rey del certamen vasco se salda también por encima de la media, si exceptuamos -o si consideramos como tal- la obra "Crepúsculo rojo", del argentino afincado en Francia Cozarinsky, una de las peores -siendo generoso- de toda la sección oficial. Suenan para premio, aparte de la ya citada "Te doy mis ojos", la cubano-española "Suite Habana" y tal vez "Noviembre", de Achero Mañas (que mereció en Toronto el Premio de la Crítica). Han sido precisamente las que pasaron previamente por el certamen canadiense -nada menos que 12 de las 17 concursantes- las que más han interesado. De las foráneas, cabe esperar también algo de la británico-luxemburguesa "Girl with a pearl earring", la norteamericana "The station agent", y quizás la coreana "Sarineui chueok", por su originalidad.
La coral "En la ciudad" ha sido aplaudida este viernes, mientras que la alemana "Schussangst" dividía opiniones: pitidos y aplausos coincidían en su pase de prensa. En la misma penúltima jornada del festival, que se cierra este sábado con el western de Kevin Costner "Open range", uno de sus protagonistas, el veterano Robert Duvall, ha recibido el Premio Donostia de manos de su colega argentino Federico Luppi.
En su encuentro previo con los periodistas, el intérprete de "El padrino" y "Apocalypse now" se negó a opinar sobre política: "Los actores no somos políticos, ni yo soy el secretario de estado de mi país. Claro que tengo mi opinión, pero no voy a manifestarla, porque este no es mi trabajo y no me gustan los actores que se involucran en temas políticos. No me gusta la política". En relación con las críticas aseveraciones de su colega Sean Penn, añadía: "No comparto los puntos de vista de Sean Penn sobre casi nada, pero no quiero hacer ningún juicio político".
Sí fue, en cambio, crítico sobre el sistema de producción de las "majors" norteamericanas: "El presupuesto es cada vez mayor. En esta sociedad capitalista sólo valen los millones que cuesta una película. Sólo piensan en el dinero. Las películas de cine independiente se van relegando a un segundo plano, pero para mí siguen siendo igual de importantes".
Duvall, que confiesa su enamoramiento de Buenos Aires, ciudad que acaba de honrarle con la ciudadanía, está muy contento de haber trabajado al lado de Costner en "open range": "Creo que el western es un género auténticamente americano, y si no hubiera sido actor me hubiera gustado ser granjero, así que estoy encantado".
Entre sus ilusiones futuras figura rodar a las órdenes de Juan José Campanella, ya que "su película "El hijo de la novia" me pareció absolutamente genial, maravillosa". Más tangibles parecen sus proyectos de hacer una nueva versión de "El viejo y el mar" y otro film en México. "No se qué pasa, porque mientras más viejo me hago más papeles me ofrecen", asegura.
Las actividades paralelas también van llegando a su fin en el certamen donostiarra. Se ha presentado la fundación AISGE, que preside la actriz Pilar Bardem. Este organismo, dependiente de la Sociedad de Gestión de Derechos de los Actores quiere -dice la madre de Javier Bardem- "ayudar a los actores en sus malos momentos, cuando no tienen trabajo, ni asistencia, ni nada". Su inicial presupuesto será de 427.000 euros. La vispera, la AISGE había galardonado al alcalde de San Sebastián, Odón Elorza, por su lucha contra la piratería y la defensa de los valores culturales de la ciudad.
"EN LA CIUDAD", de Cesc Gay (España)
Película coral de deseos y sentimientos reprimidos, de secretos y misterios de la vida sentimental de seis treintañeros en la Barcelona actual sirven para rematar la Sección Oficial a concurso del Zinemaldi 2003. Cesc Gay utiliza el plano secuencia, destacando de esta forma el salto constante de personaje en personaje y dejando que este salto sea quien dé ritmo a la película, y evita la mayoría de las veces los momentos más dramáticos de rupturas, reconciliaciones etc. buscando cierta complicidad por parte del espectador que deberá rellenar los huecos a partir de las situaciones posteriores que sí se ven en la pantalla. Sin embargo, este estilo acaba por transmitir una sensación de excesiva frialdad y distancia en el tratamiento de las historias. Un excelente reparto hace creíble una excesiva concentración de infidelidades matrimoniales, aventuras homosexuales, relaciones con menores y novios que vienen y van más característica de un grupo de adolescentes que de treintañeros.
"SCHUSSANGST", de Dito Tsintsadze (Alemania)
A pesar de sus toques de humor negro y de una galería de personajes secundarios entrañable, la falta de atractivo de su personaje principal, un antihéroe sin carisma ni personalidad, que aparece en prácticamente todos los planos, acaba lastrando esta película alemana. Hay una investigación policial, hay una historia de amor, hay un posible asesinato, pero a pesar de esto la historia personal de Lukas no tiene garra y a falta de un elemento integrador el conjunto resulta demasiado inconsistente y desapasionado.
Noticine.com