
Claude Chabrol
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Los ataques que desde los sectores político-mediáticos próximos al gubernamental Partido Popular arreciaron en vísperas del inicio del Festival de San Sebastián sobre el realizador vasco Julio Medem y su documental "La pelota vasca, la piel contra la piedra" han contribuído a su éxito, en sus primeros pases de este domingo. Acogida dentro del apartado "Especiales" de la sección informativa Zabaltegi, la cinta del director de "Lucía y el sexo" y "Los amantes del círculo polar" era la más esperada de este certamen, con entradas agotadas y un pase de prensa extra que hizo madrugar a muchos periodistas. Tanto ellos como luego más tarde el público "de a pie" aplaudieron el trabajo de Medem, un documento incompleto -fundamentalmente por el rechazo a participar de parte de sectores del PP y organizaciones próximas- pero válido, que pide un diálogo para resolver el problema político-violento existente desde hace décadas en Euskadi. El director, nacido en esta misma ciudad, expresó en unas breves declaraciones a la prensa su alegría ante la buena acogida y su dolor por la injusta campaña que ha padecido estos días, y que considera un "ataque a la libertad de expresión" y una muestra de lo que calificó como "democracia autoritaria".
Aunque fueron dos de las personas -pertenecientes al Foro de Ermua, organización de apoyo a las victimas de la violencia de ETA- que aparecen en "La pelota vasca"-, la catedrática Gotzone Mora y el escritor Iñaki Ezkerra quienes iniciaron a principios de esta semana los comentarios negativos sobre el film y pidieron la retirada de sus testimonios por no estar de acuerdo con el contenido general, pro-nacionalista en su opinión, Medem no les considera culpables. Por el contrario, cree que fueron "manipuladas" sus declaraciones por parte de "un sector de la prensa", que antes de que nadie viera la película llegó casi a tildarle de cómplice de ETA: "Se me ha puesto bajo sospecha de complicidad con los terroristas, calumniándome". En su opinión, su única voluntad al hacer "La pelota vasca" ha sido colocarse al lado de las víctimas y pedir un diálogo.
Sin duda, la película de uno de los considerados puntales del nuevo cine español, autor del gran éxito comercial "Lucía y el sexo", ofrece mucho más que una interpretación unívoca. Así, entre sus primeros espectadores hubo quienes este domingo la consideraban "pro-PNV (Partido Nacionalista Vasco)" o "pro-Partido Socialista". Algunos echaron de menos a determinadas víctimas, los familiares de los políticos derechistas, de los cuerpos de seguridad del Gobierno central o del ejército español; también algunas referencias al decisivo secuestro y asesinato del concejal en Ermua del Partido Popular Miguel Angel Blanco.
Sin embargo, el sufrimiento humano de quienes perdieron a sus seres queridos por el terrorismo de ETA queda muy bien resaltado por testimonios como el de las viudas de un ertzaina (policía autónomo vasco), de un ex dirigente político socialista o del líder de las juventudes del mismo partido en Euskadi, quien perdió una pierna en un atentado, y sin embargo aboga por el diálogo con quienes quisieron matarle.
Medem es consciente de que los ataques que le han llovido desde parte de la prensa madrileña y la enorme expectación despertada van a beneficiar a la difusión de su documental, que se estrenará en salas (casi todas del País Vasco, dos en Madrid y una en Barcelona) el póximo día 13 de octubre, y ya ha recibido muchas ofertas para participar en festivales cinematográficos a lo largo del mundo.
Mientras, el festival continúa. Claude Chabrol ha presentado en Zabaltegi "La flor del mal", se ha pre-estrenado en España la cinta más taquillera del año en Estados Unidos, "Buscando a Nemo", y en el concurso por la Concha de Oro participaban dos cintas que han hecho reir, aunque no siempre de satisfacción. Se trataba de la original película coreana "Recuerdos de asesinato", del coreano Bong Joon-ho, mezcla de comedia negra, crítica política, intriga policíaca, drama humano..., que fue todo un taquillazo en Corea; y la aqui protestada alucinación cinematográfica holandesa "Grimm", ambas proyectadas en el último Toronto.
"SA-LIN-EUI CHU-EOK" (Recuerdos de asesinatos), de Bong Joon-ho (Corea)
Tras “El Misterio Galíndez” nos volvemos a encontrar con otra película basada en un misterio real no resuelto: esta vez una serie de asesinatos de jóvenes cometido por un asesinato en serie. La investigación sobre estos asesinatos arranca como una comedia de típico humor básico y elemental oriental, salpicada de situaciones absurdas y poco creíbles, a este cronista en algunos momentos le llegó a recordar a un "Torrente" en versión coreana, para a lo largo del metraje pasar a convertirse en un thriller al centrarse más en la investigación propiamente dicha. Las bellas imágenes que rueda su director y algunos aciertos de planificación, no son suficiente para mantener la tensión dramática a lo largo de las dos horas de duración.
"GRIMM", de Alex van Warmerdam (Holanda)
La pregunta que asaltó a gran parte de los espectadores tras la proyección para la prensa de esta extravagante y delirante versión moderna del cuento “Hansel y Gretel” con ogro (Carmelo Gómez) incluido era ¿qué pretendía contar el director? A pesar de lo absurdo de las situaciones, de la acumulación sin sentido de hechos y elementos inconexos, de la falta de coherencia del conjunto, es innegable que no llega a aburrir, gracias al buen oficio de su director y los inspirados momentos cómicos que salpican la película. Pero, ¿para qué? Tras un arranque en el que prima el sentido del humor, no exento de toques morbosos, la película adquiere un tono de pesadilla, trama de tráfico de órganos incluida, para acabar como un “spaghetti-western” duelo final incluido. Tan delirante como suena. Bien interpretada por un reparto internacional, comete un crimen casi imperdonable, desaprovechar con un papel de mero comparsa a un actor como Ulises Dumont.
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