Ya está en marcha el 51 Festival de San Sebastián, que se abrió con la cinta del cubano Fernando Pérez "Suite Habana"
El 51 Festival de San Sebastián se ha abierto este jueves en un soleado día, ideal para entrar en comunión mental con otra ciudad bañada por el mar, a través de la película de inauguración, "Suite Habana", de Fernando Pérez, una coproducción cubano-española sin diálogos, en la que la fuerza de la imagen y el sentimiento inundan la pantalla. De las olas estallando en el malecón habanero a las que que a veces han roto en el Paseo Nuevo donostiarra sólo hay miles de kilómetros, pero el océano es el mismo atlántico y la respuesta del público bastante parecida a la que durante seis semanas se vivió hasta hace poco en el Chaplín del Vedado, donde la cinta tuvo su estreno cubano.
La huelga en el Hotel María Cristina, que sigue a pesar de la reunión impulsada ayer por las autoridades del Gobierno Vasco, aún no sabemos la incidencia que puede llegar a tener en el "glamourama", pero Charlize Theron y Mark Wahlberg, que han venido a presentar en el Velódromo de Anoeta "The italian job", ya se encuentran en la ciudad, aunque dijeron que no iban a participar en el ceremonia inaugural.
Esta casi pareció más de clausura, por aquello de que hubo unos cuantos premios. Los de la FIPRESCI (Federación internacional de Prensa Cinematográfica) al mejor film del año -a la película turca "Uzak", de Nuri Bilge Ceylan- y al nuevo director del año -al joven danés Christoffer Boe por "Reconstruction"-, y el Premio Nacional de Cine que la ministra de Cultura Pilar del Castillo entregó al veterano cineasta y ex presidente de la Academia del Cine José Luis Borau.
Sin embargo, la ministra no esperó a llegar a San Sebastián para hablar del festival, o más bien de una de sus películas, el documental de Julio Medem "La pelota vasca, la piel contra la piedra", ya que -a pesar de reconocer que no lo había visto- la víspera, este miércoles, ya dijo a los periodistas que el polémico film -acusado de pro-nacionalista por dos anti-nacionalistas que en él participaron- no recibió subvención alguna de su ministerio. Este comentario ha dado mucho que hablar, ya que algunos consideran insólita una declaración sobre el "filtro ideológico" a las subvenciones, cuando lo que debería prevalecer en ellas es la libre expresión y una trayectoria, impecable en el caso del donostiarra Medem. Este, en un comunicado, ha dicho que no piensa responder a los ataques que está recibiendo hasta que el público pueda este domingo 21, después de que se valoren lo que define como "mis auténticas intenciones: Una puesta en escena comprometida con la no violencia y el diálogo político".
Linchamientos "avant la lettre" aparte, San Sebastián ya está en marcha, y nos va a deparar muchas noticias, que puntualmente les hará llegar el equipo de NOTICINE.com desplazado a esta ciudad.
"SUITE HABANA", de Fernando Pérez (Cuba-España)
En la rueda de prensa posterior a su exitosa proyección, Fernando Pérez, el director de "Suite Habana", manifestaba "el susto" que se llevó cuando le comunicaron que su película inauguraría esta edición del Festival. Lo habitual para estos eventos suele ser cine espectáculo, de grandes nombres que aporten glamour a las galas previas a su proyección oficial. Pero en este excelente documental (el propio director lo encuadra en este género), no hay estrellas, no hay efectos especiales, pero sí buen cine, arriesgado y alejado de lo convencional; "Suite Habana" es una apasionada y melancólica declaración de amor a la ciudad que le da nombre y a sus habitantes, a través del acontecer diario de 11 de ellos.
Es valiente la renuncia por parte del director al diálogo, la entrevista o la voz en off (recursos habituales del documental), poniendo a prueba su capacidad narrativa y logrando superar de forma brillante el reto. Un hábil montaje va encadenando de forma ordenada y con sentido del ritmo, cientos de planos de cortísima duración, saltando de personaje en personaje, pero buscando asociaciones entre distintos planos o personajes que den continuidad y fluidez a la película.
Si bien los miembros del reparto se interpretan a sí mismos en su vida cotidiana, en sus casas, en sus trabajos o en sus actividades habituales, lo que se ve en la pantalla es una realidad recreada en la que la iluminación, la planificación, la puesta en escena, los movimientos de cámara se han conjuntado de forma brillante con fines dramáticos, más que documentales. También el sonido se ha creado en estudio, destacando aquellos aspectos que aportaban más al lado dramático del film, y junto con la brillante banda musical son el espléndido complemento sonoro a las imágenes.
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