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Publicado el 15/02/2003

Stone presentó su documental sobre Fidel

Oliver Stone fue el centro de atención en la Berlinale, a la que acudió para presentar su documental "Comandante".


Apesar de que no concurría a concurso con su película Comandante -se proyectó en la sección Panorama-, la confluencia de dos personalidades del calibre de Fidel Castro y Oliver Stone en un solo título se presentaba como uno de los platos fuertes de la 53a edición del Festival de Cine.

“No me veo como periodista, sino como un cineasta que se encuentra con una figura histórica de cierta edad”, explicó Stone en la rueda de prensa posterior a la proyección, a la que compareció acompañado de su productor ejecutivo, el español Jaume Roures.

Stone definió a Castro como un “hombre comprometido con sus ideales” hasta el punto de que “la Revolución es para él más importante que sí mismo”.

El propósito del director estadounidense era acercarse a un personaje que en los Estados Unidos “no es más que una caricatura con puro y barba”. Stone quería “ir más allá” del estereotipo y ahondar en una “gran figura histórica y social, a la que había que filmar antes de que fuera demasiado tarde”.

En Comandante -coproducción de Pentagrama Films, Morena Films y Media Pro-, la voz del “máximo líder” se oye casi al mismo volumen que la de la intérprete que traduce al inglés para el omnipresente Stone, lo que puede llegar a irritar al espectador que entienda las dos lenguas, por la constante interferencia entre ambas.

Castro repasa su revolución y explica anécdotas personales. Asegura, por ejemplo, que nunca pensó acudir al psiquiatra y que no cree en el destino ni en Dios; relata que resultaba muy difícil competir con el presidente ruso Boris Yeltsin en el beber y se declara admirador de los actores Brigitte Bardot, Gérard Dépardieu, Sofía Loren y Charles Chaplin.

El documental planea sobre cuestiones banales -Stone consigue que hable incluso del medicamento potenciador de la erección, Viagra- y asuntos políticos trascendentes, históricos y también actuales.

Incluye opiniones sobre algunos de los líderes mundiales con los que tuvo que negociar o enfrentarse, como el ruso Nikita Jruschev, al que Castro define como “un campesino astuto”, o el estadounidense Richard Nixon, “un hipócrita” y “un politiquero”.

Una imagen en la que el actual presidente de EEUU, George W. Bush, se refiere a la “seguridad nacional” sirve a Stone para ilustrar la opinión de Castro de que “el orden mundial es insostenible” y enmarcar sus críticas a Washington, pues “la solución a los problemas del mundo no es militar”.

Pero no arroja ningún tipo de luz sobre el futuro de Cuba. En opinión de Stone, el líder cubano “está buscando que los jóvenes tengan fe en la pureza de la Revolución”.

A la pregunta de por qué no abordó con Castro la represión y la situación de los derechos humanos en la isla, Stone respondió que “no hubiera habido entrevista, si yo hubiera sido Barbara Walters”, en referencia a esa popular presentadora televisiva de EEUU.

Stone no disimula su simpatía por el personaje: “En la televisión de EEUU, nunca nadie se pregunta cómo vive la gente en otros países latinoamericanos en comparación con Cuba”, señaló, quien añadió que “no se puede comparar la miseria del altiplano peruano, Brasil o Argentina, con Cuba”.

El cineasta describió el trabajo con el líder cubano como leal por ambas partes, ya que “no manipulamos, y él nunca dijo 'corta' o 'para'”.

La película fue posible tras el acuerdo alcanzado con Castro para realizar una entrevista para una televisión española y que “se trataba de encontrar a alguien que permitiera que Fidel se sintiera cómodo”, explicó el productor Roures.

Agencia EFE




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