Secciones
 HomePage
 Estrenos
 Especiales
 Recomendadas
 Reviews
 Actualidad
 Festivales
 Televisión
 Perras de Película
 Potros de Película
 Estrenos en video
 Estrenos en DVD
 Yo Actor
 Yo Director
 Staff
 Servicios
 Suscripción
 Contactate
 Downloads
 Wallpapers





Festivales
Publicado el 11/02/2003

Buena acogida para "Mi vida sin mí"

La película española de Isabel Coixet rodada en inglés ha sido lo mejor del lunes. Gustó más que la opera prima de Clooney y lo último de Chabrol.


En esta jornada de lunes, apretada para algunos cronistas que tuvimos que recuperar la cinta "Good Bye, Lenin!" (que tanta expectación había causado el día anterior), hemos podido vivir en la Berlinale la descarga del penúltimo cartucho de la armada americana (tan presente y monopolizadora en los pasados días de más audiencia y proyección de este festival), representada por la desigual "Confessions of a dangerous mind" con la que debuta tras las cámaras George Clooney. Además se ha producido la llegada de otras cinematografías tan importantes como la francesa con el último film de Chabrol o la esperada única presencia española a competición (en coproducción con Canadá) con el último trabajo de Isabel Coixet.

Protagonistas casi absolutas del interés de esta jornada, Coixet y su "Mi vida sin mí", es una especie de regreso a los ambientes y personajes de su film revelación, "Cosas que nunca te dije", tiñéndolos de una tragedia tan terrible como al mismo tiempo excepcionalmente natural y bien contada por su guión (de nuevo como en "Good Bye, Lenin!"), sin grandes estridencias y con un gran retrato de personajes. A las virtudes de su trabajo de escritura, hay que añadir la gran dirección de actores, que permite que su acertado reparto (una feliz constante en las películas vistas hasta ahora) brille a gran altura, emocione y nos haga cercanos unos personajes frágiles y poderosos al mismo tiempo. El problema que impide a este film ser la gran obra que reclama por todos sus poros, es la acusada tendencia de su directora a los manierismos visuales, al esteticismo más innecesario y a ese look a anuncio publicitario (no en vano es el medio que le proporciona su sustento diario) con el que empaña en demasiados momentos las imágenes del film y algunos de sus diálogos, lo que lo desvirtúa y le resta fuerza al hacer obvios y clichés sus secretos, impidiendo llegar a la pura emoción que el film roza con los dedos.

Peor parados salieron los otros dos títulos del día, pues ni el nuevo film del cada vez más aburrido y repetitivo Chabrol, ni el debut de Clooney tras las cámaras, estuvieron a la altura esperada. El primero, "La fleur du mal", por ser un trabajo rancio y mortecino en el que una vez más Claude Chabrol se vuelve a adentrar en los entresijos de una burguesía ridícula y cargada de asesinatos e infidelidades que esconder, muy interesante pero ya contada por él en infinidad de ocasiones. Además, todo respira una teatralidad y un hermetismo que dejan ahogado al espectador, que sólo puede agarrarse a la magnífica composición llevada a cabo por la veterana Suzanne Flon.

"Confessions of a dangerous mind" de George Clooney, además de permitir que éste siguiera enseñando su palmito por Berlín (acompañado en el día de hoy de otras celebridades como Sarah Polley, Minnie Driver, John Hurt, Sam Rockwell, el propio Chabrol y Thomas Winterberg), supone un esfuerzo destacable por parte de este importante actor por poner en pantalla, con clase y ambición, un difícil guión del sorprendente Charlie Kaufman (de quién hace un par de días pudimos disfrutar la magnífica "Adaptation"), en el que conviven la crítica a la televisión basura con la doble vida de uno de los creadores de estos programas como agente de la CIA y asesino. Una historia supuestamente basada en hechos reales, tan increíble como interesante, pero que no acaba de tomar forma en este film, algo alargado en su desarrollo y necesario quizás de una mano más firme en su realización y una menor condescendencia en su dirección de actores. Un film estimulante de todas maneras, que puso el punto y final a un nuevo día en esta fiesta del cine que es el Festival de Berlín.

Terminamos poniendo al día los deberes atrasados, con el film alemán "Good Bye, Lenin!" de Wolfgang Becker, que no pudo ver este enviado especial por falta de espacio en la sala, y que merece todo el movimiento que ha provocado aquí en Berlín (una ciudad que está muy presente en el corazón de esta pequeña gran obra), por lo que con toda seguridad tendrá un lugar en el palmarés de esta edición. Este adiós a Lenin, retrata el que quizás haya sido el momento más importante y duro en la Alemania contemporánea: la caída del muro de Berlín y con él la de una Alemania del este que perdía toda una vida de comunismo y veía como de la noche a la mañana todo dejaba de ser como era para tener que adaptarse a los designios del otro lado, tan bien recibidos como dolorosos para algunos debido a su rápida transición. El film tiene la excelente y no muy frecuente virtud de contar este acontecimiento sin grandes dramas, con mucho humor y una cámara cercana a la vida diaria de sus personajes, a una visión interna y cotidiana de los hechos, ayudada por una gran idea de guión, a través de la cual la madre de la familia protagonista (comunista declarada) despierta de un coma que la ha tenido apartada de la instantánea caída de su régimen y, debido a su delicado estado, sus hijos deciden engañarla y hacerla creer que en realidad nada ha cambiado. De esta manera el film se permite mostrarnos la vida del pasado junto a los recientes cambios, en un contraste tan inteligente como ligero, divertido, reflexivo y finalmente emocionante, lo que este redactor pudo comprobar al verla entre su público más afectado, el germano, que se emocionó hasta la medula y la aplaudió a rabiar. Una excelente cinta que promete tener una brillante carrera comercial.

Noticine.com




© FOTOGRAMA.com