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Festivales
Publicado el 02/09/2002

Aplauden a "Far from heaven"

El film de Todd Haynes, con Julianne Moore y Dennis Quaid, ha sido la gran triunfadora del lunes en Venecia.


El equipo de "Far from heaven"

Se trata de una película inicialmente prevista para participar fuera de concurso, pero la eliminación de una de las competidoras, "The hours", de Stephen Daldry, oficialmente por no estar terminada, favoreció su inclusión a última hora en la carrera por el León de Oro. Paradojas de los festivales, ahora "Far from heaven" se ha situado entre las primeras favoritas a estar en el palmarés, tanto por la misma película o su director, Todd Haynes, como por el gran trabajo de su principal protagonista, Julianne Moore. Otras dos cintas concursaron este lunes, la taiwanesa "Meili Shiguang", de Tso-Chi Chang, y la rusa "Dom Durakov", de Andrei Konchalovski, que recibieron un aprobado general. Mientras, fuera de concurso se presentó la nueva y correcta obra de la italiana Liliana Cavani, "Ripley's Game", con John Malkovich.

No oculta Haynes que su cinta es un cuidado homenaje a los grandes melodramas en Technicolor de los años 50, los que firmaba Douglas Sirk y protagonizaban astros como Rock Hudson, Lauren Bacall, Jennifer Jones o Jane Wyman. Se trata de la historia de un matrimonio aparentemente ideal, en un ambiente de clase media de zona residencial, acomodada y feliz. Sin embargo, todo vascula cuando el marido (Dennis Quaid) asume sus inclinaciones homosexuales y mientras intenta capear la crisis, su esposa (Moore) intima con su jardinero negro.

Asegura Tod Haynes que "lo que faltaba en las películas de aquella época eran las referencias al racismo y a la homosexualidad, que desaparecieron de los guiones a diferencia de la década anterior". Para el director de "Poison" y "Velvet goldmine", se trata también de asumir con realismo que es muy difícil "cambiar el mundo" por un deseo propio: "Es el fin del optimismo americano. Mi protagonista es una mujer que pierde sus ilusiones y debe ser más realista. A todos nos pasó algo parecido después de los atentados del 11 de septiembre", añade.

Por su parte, "Dom Durakov" (La casa de los locos), de Andrei Konchalovsky, cineasta ruso que en los 80 se instaló en Hollywood para dirigir películas como "Los amantes de María", "El tren del infierno" o "Homer & Eddie", es una parábola a ratos surrealista, con ramalazos "underground", o incluso felliniana, sobre la comparación entre el mundo fantasioso de los locos de un psiquiático y el falsamente cuerdo de los de fuera, dispuestos a enzarzarse en una guerra como la de Chechenia, en cuyo territorio se desarrolla la acción. No estuvo mal, aunque tuviera cierto aire de "deja vu".

La tercera cinta en competencia este recargado lunes fue la taiwanesa "Meili Shiguang" (El mejor de los tiempos), de Chang Tso-chi, sobre dos muchachos al borde de la veintena que acaban trabajando para un capo como "cobradores" de prestamos y deudas de juego, y cuando son premiados con una pistola, la utilizan con consecuencias mortales, por lo que deben huir. Tampoco puede decirse que sea un título que aporte gran cosa ni pueda ser recordado en el palmarés.

Finalmente, fuera de concurso, la irregular Liliana Cavani resucita al sofisticado asesino Tom Ripley, creado por la escritora británica Patricia Highsmith, en "Ripley's Game", protagonizada con su habitual languidez por John Malkovich. El norteamericano, que presenta simultaneamente en el certamen del Lido su opera prima como director, la española "Pasos de baile", es un Ripley maduro, que veinte años después de sus primeros crímenes trabaja como marchante de arte en Italia. Allí manipula a un honesto padre de familia y lo convierte en un criminal, en lo que finalmente acaba siendo un conflicto de bandas mafiosas. La película se deja ver, con Malkovich muy en su papel, y representa uno de los mejores trabajos de Cavani, alejada ya de sus morbosos y a veces fallidos títulos del pasado.

Noticine.com




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