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Festivales
Publicado el 20/05/2002

Comedia palestina brilla en un día dominado por la situación en Medio Oriente

El Oriente ha sido el gran protagonista de la jornada de este lunes en Cannes. La más agradable sorpresa venía de un palestino, Elia Suleiman, que con su segunda cinta y su estilo personal, casi mágico, ha transmitido sin apenas palabras la tragedia diaria del pueblo palestino, tan llena de crueldad como del absurdo. Por su parte, el persa Abbas Kiarostami completó el concurso al empezar la segunda semana del certamen con "Ten", un drama semi-documental sobre las confesiones vitales de diez mujeres en el Irán de hoy.

"Yadon Ilaheyya" (Intervención divina) ha sido la cinta que más interés ha despertado. Segunda película de Elia Suleiman, financiada por Francia como la mayoría de las que aquí concursan, es una historia que mezcla amor, humor, realismo mágico, drama e ironía en el convulso territorio palestino ocupado. "Los palestinos que residimos en Israel somos gente miedosa, inhibida -ha dicho Suleiman-. No hemos conseguido salir del armario". El realizador y actor (él mismo protagoniza su cinta) acusó en su rueda de prensa a Israel de "fascista", pero sin olvidar en sus críticas a Arafat, quien en su opinión ha actuado mal desde los acuerdos de Oslo, "que tuvieron por consecuencia la trágica situación que constatamos hoy". Sin embargo, Suleiman, que se declara "pacifista y no violento", considera al líder palestino "un símbolo para su pueblo".

Dos armas son las que emplea Suleiman al enfrentarse al espectador: imaginación y humor. Y la victoria es suya. La película fue especialmente apreciada por su finura, por tratar de manera directa pero sutil la trágica realidad de su país, sin apenas diálogos, en un estilo que algunos críticos han comparado con el de Buster Keaton.

Por su parte, el veterano favorito del circuíto de festivales Abbas Kiarostami presentó a concurso su más reciente trabajo, "Ten", de nuevo coproducido por Francia. Ya poseedor de una Palma de Oro por "El sabor de la cereza", el realizador iraní nos cuenta en un estilo casi documental las historias de diez mujeres iraníes de hoy, enfrentadas a las opresiones de la religión islámica, los hombres y los cientos de problemas cotidianos. Para ello, las hace entrar en un coche y recorrer la ciudad mientras él las filma con una cámara digital. "Ten" no aporta novedad alguna al cine de Kiarostami, maestro reconocido fundamentalmente por la crítica, mucho más que por el público que con frecuencia se aburre ante el lento ritmo de sus cintas.

De las varias películas proyectadas este lunes fuera de concurso, destacó "Ararat", con la que el cineasta canadiense nacido en El Cairo Atom Egoyan vuelve a sus raices familiares armenias. Fue el cantante y actor Charles Aznavour, también de origen armenio, quien le contactó a través de su agente. "Hablamos por primera vez aquí en Cannes hace seis años -ha dicho Egoyan- y pensé que sería muy interesante contar con él para una película sobre la diáspora armenia. Mis padres adoraban sus canciones, que me acompañaron desde mi infancia". El autor de "Exótica" y "El viaje de Felicia" no quiso concursar en Cannes y prefirió participar sin la presión competitiva. El holocausto armenio es el tema de su película, que hace un paralelismo entre ese momento histórico y el presente.

"Me tenía que repetir a mí mismo constantemente que hacía una cinta personal. Como sabemos todos, ya estaba en mente de muchos turcos contrarios a ella sin haberla visto y en la de muchos armenios que hubieran querido que la película hiciera cambiar la historia, que lo contara todo sobre el genocidio que los turcos niegan. Por lo tanto, para mí era esencial relacionar el acontecimiento con el presente, para mostrar así sus efectos sobre las generaciones actuales. Lo que un genocidio borra no es solamente las vidas humanas, sino la propia humanidad que está en nosotros", ha comentado Egoyan, quien no ha logrado con "Ararat" uno de sus mejores films. Pese a momentos espléndidos, falla la parte actual de la trama.


"Ten" (Francia-Irán)

Diez mujeres y diez secuencias de su vida emocional, con un coche como denominador común. Ellas cuentan las dificultades a las que deben de hacer frente en este momento preciso de su vida, aunque también podrían ser diez secuencias de la vida emocional de una única mujer.


"Yadon Ilaheyya" (Francia-Alemania-Marruecos)

En Nazaret, bajo una aparente normalidad, late la locura cotidiana. Un hombre intenta romper el círculo de pequeñas peleas que le rodea, pero sólo consigue destruirse a sí mismo. Se trata del padre de Elia Suleiman. Mientras, una historia de amor se desarrolla entre un palestino (Elia Suleiman) que vive en Jerusalem y una palestina de Ramallah (Manal Khader). No es facil conseguir que esa relación se mantenga ni que su padre siga vivo. Por la situación política, la mujer no puede trasladarse a Jerusalem, detenida ante un control israelí. Ninguno de los dos amantes puede pasar al otro lado. Sólo pueden encontrarse fugazmente en tierra de nadie, en el aparcamiento junto a la barrera.

Noticine.com




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