El actor norteamericano ha recibido calurosos aplausos por su interpretación en el drama "Atando cabos". El doble ganador del Oscar aprovechó para recordar con emoción a Jack Lemmon, al que considera su "padre" profesional.
El oscarizado actor norteamericano Kevin Spacey fue este lunes la máxima estrella de la Berlinale, con su bien recibida "Atando cabos" ("The Shipping News"), una de las cintas que podría estar en la lista de candidatas al Oscar que se hará pública la próxima madrugada californiana. Dirigida por el sueco afincado en Hollywood Lasse Hallström, al que se deben éxitos como "Chocolat" o "Las normas de la casa de la sidra", esta comedia dramática algo blanda sobre la reconstrucción moral y sentimental de un periodista fue lo mejor del día, en claro contraste con la más bien insufrible cinta húngara "Kisertesek", de Zoltan Kamondi.
Spacey, cordial y chistoso, ha rendido un personal homenaje a Jack Lemmon, receptor de un Oso honorario aquí mismo hace no muchos años, al que "culpó" cordialmente de ser el culpable de la materialización de su vocación interpretativa. "El mundo es un poco más triste sin él", dijo el actor poniendo una emotiva nota a su rueda de prensa, tras contar como a los 13 años fue a verle en una obra y tras ella le pidió un consejo, que no fue otro sino que se fuera a Nueva York, estudiara actuación e hiciera mucho teatro.
"Atando cabos", basada en una novela ganadora del Pulitzer escrita por E. Annie Proulx, es la historia de un periodista neoyorquino que tras la muerte en un accidente de su esposa (Cate Blanchett irreconocible como morena), intenta recomponer su vida instalándose con lo que queda de su familia en su pueblo natal, una localidad pesquera de Terranova, donde entra a trabajar en un pequeño diario local. Spacey realiza una gran actuación, aunque no puede decirse menos que el reparto le respalda prácticamente en su integridad, con figuras de tanta solidez como Judi Dench, como él posible candidata a un Oscar, Julianne Moore, Scott Glenn, Pete Postlethwaite y la ya citada Blanchett.
Y si con algunos matices "Atanco cabos" gustó este lunes, no puede decirse lo mismo del drama húngaro "Kisertesek", sobre un joven estudiante al que su madre profesa un amor exagerado y protector, que tiene ante sí un brillante futuro pero se complica inexplicablemente la vida buscando a su padre desaparecido y liándose con una jovencita zíngara.
Fuera de concurso, Milos Forman, veterano participante en este certamen, ha presentado su propia versión de "Amadeus", uno de los mayores éxitos comerciales de su carrera, en la que añade nuevas escenas que -en su opinión- "la hacen más comprensible para el espectador". El caso es que le ha quedado un ladrillo de tres horas (158 minutos tenía la primera versión de 1984).
En la sección Panorama, mientras, se ha exhibido el documental "Lost in La Mancha", el relato del inicio y suspensión del rodaje de la película "El hombre que mató a Don Quijote", de Terry Gilliam, cuando sólo llevaban seis días de filmación en la región española de La Mancha. Los problemas financieros unidos a un percance de salud del actor que incorporaba al hidalgo, el francés Jean Rochefort, fueron la causa del abandono del proyecto, que Gilliam ha mostrado interés en retomar en un futuro próximo. Keith Fulton y Louis Pepe, quienes vivieron in situ la crisis, son los realizadores de este documental, narrado por el actor norteamericano Jeff Bridges.
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