El último film del tano Vittori, (la ópera prima de Sandra Gugliota) fue seleccionado para la Berlinale.
El primer largometraje dirigido por Sandra Gugliotta y protagonizado por Valentina Bassi, Dario Vittori (en su último trabajo, en el rol de un entrañable abuelo siciliano) Fernán Miras, Lola Berthet y Damian de Santo, fue seleccionado para participar en el festival de Berlin.
“Un día de suerte”, fue seleccionado para participar en el Programa Oficial de la 52° edición del Festival Internacional de Cine de Berlín, en la Sección “Foro Internacional del Nuevo Cine”, que tendrá lugar entre el 6 y el 17 de febrero.
El film es el primer largometraje dirigido por Sandra Gugliotta, quien luego de graduarse en el Centro de Experimentación y Realización Cinematográfico (CERC), realizó varios cortometrajes y en 1995, ganó el Premio del Concurso Nacional de Cortometrajes organizado por el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales con el que realizó el cortometraje “Noches Aticas”, que integra “Historias Breves”, y con el que participó en numerosos festivales internacionales (Chicago, La Habana, Londres y Rotterdam, entre otros). Luego se desempeñó como diseñadora de producción de la película “24 horas, algo está por explotar”, de Luis Barone y como productora ejecutiva de “Picado Fino” de Esteban Sapir y de “Che, un hombre de este mundo”, de Marcelo Schapces y trabajó también en diversos programas de televisión.
También actúan Jesús Berenguer, Claudio Gallardou, Claudia Lapacó, Nicolás Mateo, Mario Paolucci, Luis Luque, Gogó Andreu, Pochi Ducasse y María Laura Cali. El guión es de la propia directora, en colaboración con Marcelo Schapces y Julio Cardoso.
El rodaje del film, que tuvo lugar en distintas locaciones interiores y exteriores de la ciudad de Buenos Aires, se realizó en 6 semanas, mientras que en Italia, se completó el mismo con una semana de filmación en la ciudad de Roma y Palermo- Sicilia.
La acción del film se desarrolla en una Buenos Aires donde el principal problema es la falta de trabajo y por consiguiente la falta de futuro, donde la desocupación es lo corriente y la marginalidad su destino casi inmediato en medio de constantes tensiones sociales.
En este contexto, una joven de veinticinco años, de una clase media para la cual ciertos sueños hasta ayer parecían posibles, hoy solo encuentra una única salida, viajar a Europa e intentar vivir “otra vida”, quizás la misma que anhelaban sus abuelos cuando emigraron al país, o la misma con la que se ilusionaron sus padres, y que hoy para ella ya no existe.
