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Festivales
Publicado el 16/01/2002

Mar del Plata ¿Capricho o necesidad cultural?

En medio de la crisis, es factible gastar en el Festival, cuando no hay dinero para los hospitales?


En una entrevista al Diario La Nación del 13 de Enero, el Presidente Eduardo Duhalde dijo: "La situación es tremenda. Hace un rato me llamó Chiche para ver cómo se podía hacer para conseguir 600.000 pesos para la Casa Cuna. ¡Y no tenemos... No tenemos ni 600.000!". Cómo darle sentido y convicción, en medio de esta crisis económica, a un Festival de cine que necesita para su realización más del doble de esa suma que el Presidente dice no tener, ni siquiera para alimentar a chicos indigentes.

El caso es que la fecha del Festival internacional marplatense ya está definida: del 7 al 16 de marzo de 2002. Lo que falta es el dinero para solventarlo, algo así como la friolera suma de 1.500.000 de dólares. Cifra que se redujo en comparación con el año pasado, cuyo presupuesto era de 2.400.000 pesos (o dólares), de los cuales 2.000.000 fueron pagados por el Ministerio de Economía (que todos los años se queda con un alto porcentaje de la recaudación del INCAA) y el resto provino de aportes privados.

Las ventajas de tener un Festival internacional de Cine son innegables, no son pocas y es casi redundante enumerarlas. Más aún cuando, aparentemente, el evento le da un fuerte empuje al turismo regional, planteo que muchos toman "con pinzas" ya que no hay datos concretos que demuestren que el festival sea un motivo real de que haya más o menos visitantes en la ciudad.

La fecha de la realización fue otro tema de discución permanente, ¿por qué tan cerca del Festival de cine Independiente de Buenos Aires? Las razones son encaminadas sólo hacia la casualidad o hacia la frescura otoñal.

Nosotros, los de entonces

Pero el año 2001, en cuya edición el film polaco "Soy yo, el ladrón" obtuvo el Ombú de Oro al mejor largo, ya parece lejano. Un millón y medio de dólares era una cifra minúscula para el entonces ex Secretario de Cultura, Darío Lopérfido, quien debía hacer lobby por su criatura en el Ministerio de Economía.

Pero en menos de un año todo giró 180 grados. Hablar de sumas importantes (ahora el término "importante" adquiere un nuevo sentido de prioridad) de dinero en medio de la crisis social y económica que padece la Argentina sólo parece justificado si son destinadas a paliar una emergencia puntual de hambre o salud. A ese extremo ha llegado la situación del País. No sirve pensar en que otros festivales internacionales de cine gasten 2, 5 o 10 veces más esa cantidad. Las realidades también deben ser comparadas, no sólo los costos.

Por eso, ante la pregunta de realizar o no un festival de cine cuando el Presidente de la República reconoce no tener menos de la mitad del dinero necesario, ni siquiera para la supervivencia de una sala cuna, la respuesta parece más que obvia o al menos lógica.

Sin embargo, no lo es tanto para muchos implicados en la organización que continúan con sus funciones como si nada ocurriera, continúan sin tener resoluciones oficiales firmadas, ni mucho menos, la promesa de que el dinero será entregado en tiempo y forma. La organización, además, no ve una gran dificultad en el hecho de que no esté todavía designado un Secretario de Cultura, ni un director del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), luego de la renuncia de Lopérfido y Onaindia, respectivamente. Tampoco ve problemas en que no se sepa con seguridad si el Ministerio de Cultura seguirá existiendo, luego de las versiones que circulan de que sería absorvido por el de Educación por falta de presupuesto.

Y si es posible

De realizarse, el Festival volverá a contar con las secciones Punto de Vista, América Latina XXI y La mujer y el Cine. También ofrecerá seminarios, charlas, cine al aire libre, una restrospectiva del director argentino Leopoldo Torre Nilsson y una muestra del cine político latinoamericano de las décadas del 60 y del 70.

El jurado seguramente estará integrado, entre otros, por: Patricia Reyes Spíndola, actriz mexicana, Angelo Badalamenti, músico, colaborador habitual de David Lynch; Dariush Mehrjui, director iraní; Silvio Caiozzi, director chileno; Julie Corman, productora norteamericana; y Diego Galán, crítico español de cine. El programa de los films que participan aún no está definido.

El Festival de Mar del Plata se realizó por primera vez en 1959. Luego de un interrupción forzada por la situación del País, volvió en 1996, de la mano del lollobriggiano e impúdico Julio Mahárbiz, también director del INCAA. En el 2000 fue el turno de los radicales y entonces Darío Lopérfido le propuso a Claudio España (investigador, docente y ex critico cinematográfico del Diario La Nación) hacerse cargo de la dirección artística del Festival. Así estamos.

Lo importante es reconocer que la entrega de dinero no se trata sólo de una decisión política, como ocurrió en otras oportunidades, también hay poderosísimas razones prácticas y de sentido común que intervienen en la decisión.

Otra salida para la realización del Festival es que lo financien las empresas privadas y así contribuyan con la cultura nacional. De esa manera no se llevaría a cabo un estipendio tan importante de dinero sólo por capricho o por necesidad cultural.

Andrés San Martín




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