Este viernes se ha puesto el punto final a los apartados competitivos de la 58 Mostra de Venecia, con tres películas repletas de dureza y violencia, clara o contenida. Entre ellas, "How Harry Became a Tree", del serbio Goran Paskaljevic ha sido la mejor acogida, y en ella destaca sobremanera la figura del actor irlandés Colm Meaney, que ya está en todas las quinielas para la Copa Volpi de interpretación masculina. Y ya que hablamos de favoritos, es inevitable citar a Nicole Kidman, en la versión femenina del mismo premio, por su trabajo en "Los otros", y entre las películas con opciones la iraní "Voto secreto" en primer lugar, junto con la hindú "Monsoon wedding" y "The navigators" de Ken Loach, sin olvidar las ya citadas "How Harry became a tree" y "Los otros".
Goran Paskaljevic, un serbio que abomina de la guerra y del nacionalismo, razón por la que ha conocido el exilio, trata precisamente de odio y sinrazón con una cinta que muestra indirectamente la cara amable de la globalización. Como si no entender que un director de la ex Yugoslavia adapte un cuento de un autor chino en tierras de Irlanda. Los sentimientos al fin y al cabo son universales. Después de considerar varios paises, Paskaljevic se decantó por Irlanda, ya que considera que en ese país las tragedias se entremezclan con el humor, y se parecen sus habitantes a los serbios por su obsesión por el pasado.
"How Harry became a tree" (Cómo Harry se convirtió en árbol) se sitúa en 1924, cuando Harry (Colm Meaney) pierde a su querido hijo Patrick en la Guerra Civil, y poco después a su propia esposa. El y su otro hijo se quedan pues solos, y Harry se obsesiona hasta el punto de buscar un enemigo de carne y hueso al que echar la culpa de sus desgracias y con el que descargar su ira. Ese será George, el hombre más rico del pueblo, dueño del bar.
Colm Meaney, el polifacético actor irlandés al que hemos visto tanto en películas europeas ("Café irlandés", "La camioneta", "Los commitments"...) como norteamericanas ("Con air", "El último mohicano"...), realiza una gran interpretación con el personaje de ese hombre torturado capaz de sacrificar a su propio hijo por una obsesión.
Hablando de torturas, la segunda cinta a competición de este viernes era la franco-rumana "L'apès-midi d'un tortionnaire" (La tarde de un torturador), de Lucien Pintilie, donde un periodista y un ex preso político se reunen con un ex torturador de la época de Ceaucescu, a petición de este último, que supuestamente desea confesarles sus crímenes. El interrogatorio se vuelve más intenso cuando sus declaraciones son abstractas y no se concentran en el hecho de la tortura sino en otros aspectos de su vida. Ante la presión, la mujer del ex funcionario dice a sus invitados que se están excediendo...
El abucheo de la jornada fue para casa. El drama trágico italiano sobre una familia de mafiosos "Luna rossa", de Antonio Capuano, marcada por la lucha por el poder, que acaba complicando a sus propios miembros en una locura asesina sin sentido, con padres contra hijos, hasta la autodestrucción.
El palmarés, que incluye tres diferentes Leones, el de Oro correspondiente a la sección oficial, el del presente para la sección del mismo nombre y el del futuro para las operas primas, se conocerá a última hora de la tarde de este sábado (a media tarde de nuestro país).
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