
"Abril despedaçado"
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Los efectos de la muerte de los seres queridos es el denominador común de las dos películas que se presentaron este jueves en una Mostra de Venecia que enfila su recta final. Probablemente había muchas expectativas hacia "Abril despedaçado", la última obra de Walter Salles, cuya "Estación central" conquistó los corazones de medio mundo, y la mayoría quedaron frustradas por una película más dura y vanguardista, sin casi ningún punto de contacto con la que hace tres años ganó el Oso de Oro en Berlín y después el Oscar. Tampoco interesó demasiado "Sauvage Innocence" un drama sobre el cine y la droga del francés Philippe Garrel.
Salles ha contado que pese a la teórica diferencia cultural de la novela en que está basada, escrita por el albanés Ismail Kadaré, su mensaje -próximo de las tragedias griegas- es universal. "Abril despedaçado" narra las dudas de conciencia que sufre el hermano menor de una familia (Rodrigo Santoro, ídolo de las jovencitas brasileiras), de quien su padre espera una venganza por el asesinato de su hermano primogénito. Se trata de una película donde la introspección, en forma de largos silencios, se mezcla con las imágenes de desolados paisajes.
En blanco y negro, el francés Philippe Garrel, con hasta ahora una carrera orientada más a lo experimental que al cine comercial, narra en "Sauvage Innocence" la historia de un realizador (Medhi Belhaj Kacem) cuya mujer muere de una sobredosis de heroína. A partir de ese momento su obsesión será hacer una película contra las drogas, y para conseguir el dinero que ningún productor le quiere facilitar se convierte él mismo en traficante, transportando heroína en dos maletas. Gracias a eso inicia su rodaje, con una joven actriz (Julia Faure) de la que está enamorado como protagonista, pero ella no es capaz de superar la relación entre su personaje y el real de la esposa del director, por eso cae a su vez en la adicción, y -sin que él se de cuenta- acaba también muriendo por la droga.
Por otro lado, la acogida a una de las más esperadas películas del festival, "A.I.", de Steven Spielberg, presentada fuera de concurso, fue aún peor de la esperada, con abucheos nada más empezar los títulos de crédito finales. Los italianos no se han tomado demasiado bien que el "Rey Midas" de Hollywood les dejara plantados y sólo vinieran el niño Haley Joel Osment y uno de sus productores.
En el apartado Semana de la Crítica, mientras, participó con buena acogida la opera prima argentina de Verónica Chen "Vagón fumador", un retrato descarnado de la noche en Buenos Aires.
Noticine.com