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Festivales
Publicado el 15/03/2001

Liv Ullmann presentó “Infidelidad” en Mar del Plata


Liv Ullmann

"Infidelidad"

"Infidelidad"

La actriz y directora noruega Liv Ullmann, que por años fue la musa inspiradora de Ingmar Bergman, presentó su último film, "Trolosa" ("Infidelidad"), que se basa en un monólogo escrito por el célebre cineasta sueco y además de describir una trágica infidelidad, plantea el tema de las dificultades creativas a las que muchos artistas deben enfrentarse.

«Existe una continuidad temática en mis películas y creo que está directamente relacionada con la búsqueda del amor: el amor deseado, el amor recibido y el amor que abandona a las personas», afirmó la intérprete devenida cineasta, que rodó en 1992 "Sophie", su primer film, al que siguieron "Private Confessions" y "Kristin Lavansdotter".

Ullmann, que trabajó en 1987 con Cipe Lincovsky en el film "La amiga", de Jeanine Meerapfel, por el cual ambas ganaron ex-aecquo el premio a la mejor actriz en el Festival de San Sebastián, dijo que recuerda «con mucho cariño» a la ciudad de Buenos Aires y «con mucho respeto y admiración» a las Madres de Plaza de Mayo, con las que colaboró muy de cerca.

Dueña de una interesante formación teatral -como actriz y como directora- y de un rostro maravilloso, Ullmann trabajó por primera vez con Bergman en "Persona" (1966) y a partir de ese momento se inició una fructífera relación intérprete-maestro, que los mantuvo unidos por mucho tiempo.

Su película, cuyo título original es "Trolosa" y describe con altísima sensibilidad una desgraciada relación de infidelidad, está incluida junto a otras grandes obras de todo el mundo en la sección Punto de Vista del Festival de Cine de Mar del Plata, y fue presentada por la propia directora. «La película habla de una madre que no supo luchar con honor por su hija, de una mujer impulsada por la lujuria y la pasión», afirmó Ullmann, y añadió: «A veces, cuando la lujuria nos domina olvidamos a quienes podemos hacerle daño y muchas veces ellos son seres a quienes queremos». En realidad, este film basado en un hecho autobiográfico y perturbador del propio Bergman (quien se negó a filmarlo él mismo) va mucho más allá y presenta, además, la relación de intercambio creativo entre un autor con problemas de inspiración y su musa, una mujer llamada Marianne, con la ayuda de quien escribe una tremenda historia de infidelidad.

«Me di cuenta inmediatamente que el monólogo que me había enviado Bergman se basaba en su propia vida. Luego, hablando con él, lo confirmé: se trata de un episodio traumático de su vida amorosa, algo que lo perturbó muchísimo, a tal punto que se negó a tener el más mínimo contacto con la realización de la película», recordó la cineasta.

Y añadió: «una mujer puede narrar una historia de una manera muy distinta a la que puede contarla un hombre. Algunas ideas de esta película son mías y otras son de Bergman, y eso es lo que tiene de excitante el cine, ya que se pueden hacer diferentes interpretaciones de un mismo hecho».

En esa conversación imaginaria entre este escritor, que no por nada se llama Bergman y está encarnado por el gran actor Erland Josephson, y Marianne -interpretada de forma admirable por Lena Endre- se va delineando la historia de una mujer casada con un exitoso director de orquesta y madre de una niña de nueve años que se deja llevar por los placeres de la infidelidad.

Como sucede habitualmente con la inspiración, en esta suerte de interrogatorio psicoanalítico la mujer se rebela y cuestiona las decisiones narrativas del autor, en un proceso de creación intenso y conmovedor, en el que tanto uno como otro revelan sus temores, frustraciones y anhelos más profundos. «Durante el rodaje surgieron un montón de emociones nuevas. Por ese motivo nos permitimos hacer ciertas improvisaciones, que quedaron expresadas en las actuaciones, en la narración y también en la fotografía», señaló la realizadora.




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