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Actualidad
Publicado el 26/01/2006

Spielberg se defiende

Y defiende su último film Munich


Spielberg

La muerte de los deportistas israelíes es uno de esos acontecimientos que ha quedado presente en la memoria una generación. ¿Cómo lo recuerda?

Steven Spielberg: Recuerdo exactamente dónde estaba, el televisor que tenía enfrente. Estaba viendo, al igual que millones más, el programa Wide World of Sports, cuando empezaron a llegar noticias sobre esos hechos. Eso me marcó mucho y la impresión se intensificó años después, cuando vi el documental One Day in September.

¿Por qué decidió rodar la película sobre los hechos de Munich?

Pienso que existe tanta información sobre los acontecimientos actuales, que es una obligación de los narradores y cineastas retroceder en la historia y tomar una posición para asegurarnos de no olvidar en dónde hemos estado. Este, en particular, es un acontecimiento que arroja luces sobre muchas situaciones de gran vigencia, y reflexionar sobre ello nos permite preguntarnos qué lección aprendimos.

¿Cuál fue su principal motivación?

Me intrigaba un interrogante que nunca había sido abordado públicamente: la forma como afectó esa operación encubierta a los hombres asignados para llevarla a cabo. Para encontrar esa respuesta me puse en contacto con Tony Kushner, periodista ganador del Pulitzer, para que trabajara en el guión basado en Venganza. No estuve realmente seguro de que haría Munich hasta que comencé a leer lo que escribió Tony. Cuando lo hice, cada pieza fue encajando.

No hay respuestas fáciles para una de las historias más complejas del siglo. ¿Qué fue determinante a la hora de elegir el elenco?

Esta historia narra un pasaje muy doloroso y trágico de nuestra historia colectiva y yo quería tener un elenco formidable para contarla. Por eso nos centramos en buscar gente que, más allá de esperar lograr el estrellato con una película, se centrara en hacer un trabajo sólido.

A veces, aparte de Avner, no queda muy claro quiénes son los verdaderos protagonistas de la cinta. ¿Eso fue premeditado?

Este filme tiene la particularidad de ser el más cargado de parlamentos de cuantos he dirigido, incluyendo a Atrápame si puedes. Al tener a más de 200 caracteres en una historia de capas múltiples que abarca un par de años y numerosos países, era importante que hasta el más pequeño de los personajes fuera tan interesante como el más central.

¿Por qué lo más difícil fue encontrar los actores para hacer los papeles de los cinco hombres del comando israelí?

Sentía que era muy importante encontrar fisonomías muy distintas para cada uno de esos cinco hombres, así como también hallar cinco estilos de actuación diferentes, cinco acentos y personalidades únicas. Por ejemplo, cuando vi a Eric Bana en The Hulk, me pareció ver una calidez y fortaleza tales, e incluso hasta cierto asomo de temor en sus ojos, que lo hacían muy humano. Yo estaba decidido a humanizar el personaje de Avner en la historia, así que Eric fue mi primera elección.

¿Por qué el nombre simple de Munich para la película?

Por mucho tiempo el proyecto no tuvo nombre. Se lo conocía como Untitled 1972 Munich Olympics Project. Pero a medida que Kushner escribía, se enamoró del nombre Munich y a mí también me pareció que era el adecuado. Es un nombre cargado de significación y resonancia. Es a la vez el lugar de nacimiento del nazismo y el escenario de estos hechos sangrientos. Tiene un cierto sonido que parece apropiado para la relevancia de la historia.

La crítica ha sido muy dura. Algunas la califican de moralmente ambigua...

Si hubiera hecho un filme que en el que dijera que los asesinatos políticos son malos, sería más cómodo para todo el mundo. Pero la película no toma posición al respecto y aunque sé que tanto para israelíes como para palestinos habría sido mejor encontrar algo así como una postura definitiva, mi intención fue hacer una en la que cada espectador descubriera qué siente frente al tema. No hay respuestas fáciles para una de las historias más complejas de los últimos 50 años.




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