
Fito Páez

"Vidas privadas"

"Vidas privadas"
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Este jueves llegará a distintas salas de Argentina el filme "Vidas privadas", primer largometraje dirigido por Fito Páez, quien elaboró el guión junto al escritor Alan Pauls y cuenta con las actuaciones protagónicas de Cecilia Roth y el mexicano Gael García Bernal ("Amores perros").
La película engarza el mito edípico con el horror de la apropiación de menores, los desaparecidos y la tortura durante la última dictadura militar, en un relato que fluctúa entre la tragedia y el melodrama.
La película se inicia cuando Carmen (Cecilia Roth), exiliada política, regresa al país con motivo de la división de bienes que está realizando su padre, quien padece una enfermedad terminal.
Pero este retorno, pensado sólo para cumplir con los trámites formales del testamento, desencadena una serie de situaciones que van sumergiendo a los personajes en su propio pasado, y que vuelve a echar luz sobre la oscura historia de la última dictadura, que todos los protagonistas quieren olvidar u ocultar.
Filmada con un criterio convencional y correcto que da ritmo al desarrollo de la historia, a pesar de ciertas resoluciones argumentales escasamente elaboradas, la historia hace centro en el modo en que el pasado y el presente impacta sobre la psicología de los personajes, marcados por el horror y futuros protagonistas de una tragedia.
Los principales tabúes que resguardan la posibilidad de la construcción de una cultura y de la vida social, como el incesto, el asesinato del padre y el suicidio, están presentes en el filme, obligados por las necesarias consecuencias fatales que conllevan el amor carnal entre una madre y un hijo, pero que en algún punto resultan excesivos.
"Lo que me interesaba explotar era cómo un horror como un genocidio podía dar lugar a un encuentro de esta naturaleza y a la vez, pensarlo al revés, como insertar el mito edípico, con sus consecuentes ideas de destino y fatalidad dentro de la historia argentina", comentó Paéz.
El realizador agregó que con "Vidas Privadas", quería transmitir "el sentimiento de fragilidad y abandono al que te somete una tragedia, algo muy personal que tenía guardado y que al mismo tiempo se encuadra dentro del marco político de la historia argentina".
El largometraje, que Páez comenzó a pensar en 1994, tuvo dos intentos fallidos de realización y perdió a sus dos principales productores en la primera semana de rodaje, "toca un tema esencial y que tiene una fuerte raíz en nuestra sociedad", agregó el músico.
Páez reconoció las influencias de los realizadores argentinos Leopoldo Torre Nilson ("La mano en la trampa", "La mafia") y Adolfo Aristarain ("La parte del león", "Ultimos días de la víctima"), además de la del escritor Manuel Puig ("La traición de Rita Hayworth", "Boquitas pintadas") en su modo de encarar el trabajo autoral y cinematográfico.
